Tu negocio no se arregla con más herramientas.
Casi nadie necesita otra aplicación. Lo que falta es que las que ya tienes hablen entre ellas y que alguien las mantenga funcionando.
Por eso no vendo software suelto.
Llevo años del otro lado de la pantalla: viendo a gente con algo bueno que enseñar perder meses peleando con embudos, dominios y pasarelas de pago. Hazlo en Digital nació de esa frustración, no de una idea de negocio.
México · trabajo en remoto.
Al principio
Monté páginas para quien me lo pidiera.
Aprendí lo mismo que aprende todo el que empieza: una página bonita no vende sola. Le faltaba lo de atrás —el seguimiento, los recordatorios, el cobro— y eso nadie lo veía porque no se ve.
Después
Empecé a trabajar con coaches y encontré el patrón.
Todos vendían distinto por fuera y exactamente igual por dentro: una conversación de diagnóstico, un programa, un acompañamiento. Si la estructura es la misma, no tiene sentido reinventarla con cada cliente.
Lo que rompí
Dejé de cobrar por horas.
Cobrar por proyecto significaba entregar algo y desaparecer, justo cuando empezaban los problemas de verdad. Preferí construir un sistema una sola vez, mantenerlo yo, y que muchos coaches lo usaran al mismo tiempo.
Hoy
Hazlo en Digital: un sistema, una comunidad y un precio.
Tú entras a poner tu contenido; lo de abajo ya está armado y lo mantengo yo. Cuando la plataforma cambia, lo arreglo una vez para todos —no cada quien por su cuenta.
Prefiero decírtelas antes de que pagues, no después.
Tu negocio no se arregla con más herramientas.
Casi nadie necesita otra aplicación. Lo que falta es que las que ya tienes hablen entre ellas y que alguien las mantenga funcionando.
Por eso no vendo software suelto.
Si te lo tengo que explicar dos veces, está mal hecho.
Cuando alguien se pierde en el sistema, el problema es el sistema. Lo cambio para todos en lugar de enseñarle a cada quien a sobrevivirlo.
Por eso el menú está ordenado en dos niveles.
No te voy a prometer clientes.
Te doy la infraestructura y la estructura que sí funciona. Los clientes llegan por tu oferta, tu contenido y tu constancia —tres cosas que no puedo hacer por ti.
Desconfía de quien te prometa lo contrario.
Mi tiempo cuesta, y por eso está aparte.
El sistema y la comunidad son para todos al mismo precio. Sentarte a solas conmigo se paga cuando lo usas, no todos los meses por si acaso.
Es lo que verás justo abajo.
45 minutos por videollamada, con tu cuenta abierta en pantalla. Traes un problema concreto y sales con decisiones tomadas, no con tarea. Disponible para cualquier cliente activo del sistema.
Una sesión
$147USD
Sale a $196 la hora
Para cuando traes una sola pregunta grande: qué precio poner, por qué no cierran, cómo ordenar tu oferta.
Pack de 3
$397USD
$132 cada una · vigencia 6 meses
Para un cambio que se hace por etapas: una para decidir, una a mitad de camino y una para corregir con datos reales.
Pack de 6
$747USD
$125 cada una · vigencia 12 meses
Para quien quiere una conversación cada dos meses durante un año, con alguien que ya conoce su negocio por dentro.
Mismo guion siempre, para que ninguna sesión se vaya en calentar motores.
Me mandas el problema
Al agendar escribes en tres líneas qué quieres resolver. Llego con tu cuenta ya revisada.
Antes de la llamada
Vemos tus números
Abrimos tu sistema: cuánta gente entra, dónde se cae y qué pasa después. Sin suposiciones.
Primeros 10 minutos
Decidimos, no exploramos
Salimos con una decisión tomada por cada cosa que trajiste. Si no la hay, te digo qué falta para poder tomarla.
El grueso de la sesión
Te queda por escrito
Ese mismo día recibes el resumen: qué decidimos, qué haces tú y qué hago yo, con fechas.
Mismo día
Sí. Las sesiones son para clientes activos, porque la mitad del valor está en que yo puedo abrir tu cuenta y ver lo que de verdad está pasando. Si todavía no eres cliente, empieza por ahí: casi siempre las primeras dudas se resuelven en el arranque en grupo, sin costo extra.
El pack de 3 vive 6 meses y el de 6 vive 12, contados desde que lo compras. Si se te acaba el plazo con sesiones pendientes, escríbeme: si el motivo es real, te las extiendo. Lo que no hago es venderte un pack de 6 si veo que con uno te alcanza.
Cosas puntuales sí, y las hacemos en vivo. Pero si lo que necesitas es que alguien se siente ocho horas a escribir tus textos o a armarte un embudo desde cero, eso es un proyecto aparte y te lo cotizo antes de empezar. Nunca hay un cargo que no hayas aprobado.
Porque te saldría cobrando de más. Si mi tiempo estuviera dentro del precio mensual, todos pagarían por él —también los que nunca me llaman. Prefiero un plan barato para todos y que mi tiempo lo pagues los meses que de verdad lo uses.
Veinte minutos, te enseño el sistema por dentro y te digo de frente si te conviene. Si la respuesta es no, te lo digo.