Soy Luis Mario. Armo sistemas para que tú no tengas que armarlos.

    Llevo años del otro lado de la pantalla: viendo a gente con algo bueno que enseñar perder meses peleando con embudos, dominios y pasarelas de pago. Hazlo en Digital nació de esa frustración, no de una idea de negocio.

    Retrato

    México · trabajo en remoto.

    Cómo llegué a hacer esto.

    Al principio

    Monté páginas para quien me lo pidiera.

    Aprendí lo mismo que aprende todo el que empieza: una página bonita no vende sola. Le faltaba lo de atrás —el seguimiento, los recordatorios, el cobro— y eso nadie lo veía porque no se ve.

    Después

    Empecé a trabajar con coaches y encontré el patrón.

    Todos vendían distinto por fuera y exactamente igual por dentro: una conversación de diagnóstico, un programa, un acompañamiento. Si la estructura es la misma, no tiene sentido reinventarla con cada cliente.

    Lo que rompí

    Dejé de cobrar por horas.

    Cobrar por proyecto significaba entregar algo y desaparecer, justo cuando empezaban los problemas de verdad. Preferí construir un sistema una sola vez, mantenerlo yo, y que muchos coaches lo usaran al mismo tiempo.

    Hoy

    Hazlo en Digital: un sistema, una comunidad y un precio.

    Tú entras a poner tu contenido; lo de abajo ya está armado y lo mantengo yo. Cuando la plataforma cambia, lo arreglo una vez para todos —no cada quien por su cuenta.

    Cuatro cosas que me vas a oír decir siempre.

    Prefiero decírtelas antes de que pagues, no después.

    Tu negocio no se arregla con más herramientas.

    Casi nadie necesita otra aplicación. Lo que falta es que las que ya tienes hablen entre ellas y que alguien las mantenga funcionando.

    Por eso no vendo software suelto.

    Si te lo tengo que explicar dos veces, está mal hecho.

    Cuando alguien se pierde en el sistema, el problema es el sistema. Lo cambio para todos en lugar de enseñarle a cada quien a sobrevivirlo.

    Por eso el menú está ordenado en dos niveles.

    No te voy a prometer clientes.

    Te doy la infraestructura y la estructura que sí funciona. Los clientes llegan por tu oferta, tu contenido y tu constancia —tres cosas que no puedo hacer por ti.

    Desconfía de quien te prometa lo contrario.

    Mi tiempo cuesta, y por eso está aparte.

    El sistema y la comunidad son para todos al mismo precio. Sentarte a solas conmigo se paga cuando lo usas, no todos los meses por si acaso.

    Es lo que verás justo abajo.

    Cuando quieres sentarte conmigo.

    45 minutos por videollamada, con tu cuenta abierta en pantalla. Traes un problema concreto y sales con decisiones tomadas, no con tarea. Disponible para cualquier cliente activo del sistema.

    Una sesión

    $147USD

    Sale a $196 la hora

    Para cuando traes una sola pregunta grande: qué precio poner, por qué no cierran, cómo ordenar tu oferta.

    • 45 minutos, agenda abierta
    • Resumen escrito al terminar
    • Sin compromiso ni renovación
    Apartar una sesión
    La que casi todos eligen

    Pack de 3

    $397USD

    $132 cada una · vigencia 6 meses

    Para un cambio que se hace por etapas: una para decidir, una a mitad de camino y una para corregir con datos reales.

    • Tres sesiones de 45 minutos
    • Las usas cuando quieras en 6 meses
    • Ahorras $44 contra sueltas
    Apartar el pack de 3

    Pack de 6

    $747USD

    $125 cada una · vigencia 12 meses

    Para quien quiere una conversación cada dos meses durante un año, con alguien que ya conoce su negocio por dentro.

    • Seis sesiones de 45 minutos
    • Las usas cuando quieras en 12 meses
    • Ahorras $135 contra sueltas
    Apartar el pack de 6
    Abro 8 sesiones al mes. No es un truco de escasez: es mi calendario. Prefiero decirte que la próxima semana está llena antes que atenderte con prisa. Los packs se pagan por adelantado y las sesiones las agendas tú, una por una, cuando de verdad tengas algo que resolver.

    Cómo se ven esos 45 minutos.

    Mismo guion siempre, para que ninguna sesión se vaya en calentar motores.

    Me mandas el problema

    Al agendar escribes en tres líneas qué quieres resolver. Llego con tu cuenta ya revisada.

    Antes de la llamada

    Vemos tus números

    Abrimos tu sistema: cuánta gente entra, dónde se cae y qué pasa después. Sin suposiciones.

    Primeros 10 minutos

    Decidimos, no exploramos

    Salimos con una decisión tomada por cada cosa que trajiste. Si no la hay, te digo qué falta para poder tomarla.

    El grueso de la sesión

    Te queda por escrito

    Ese mismo día recibes el resumen: qué decidimos, qué haces tú y qué hago yo, con fechas.

    Mismo día

    Sobre las sesiones.

    Sí. Las sesiones son para clientes activos, porque la mitad del valor está en que yo puedo abrir tu cuenta y ver lo que de verdad está pasando. Si todavía no eres cliente, empieza por ahí: casi siempre las primeras dudas se resuelven en el arranque en grupo, sin costo extra.

    El pack de 3 vive 6 meses y el de 6 vive 12, contados desde que lo compras. Si se te acaba el plazo con sesiones pendientes, escríbeme: si el motivo es real, te las extiendo. Lo que no hago es venderte un pack de 6 si veo que con uno te alcanza.

    Cosas puntuales sí, y las hacemos en vivo. Pero si lo que necesitas es que alguien se siente ocho horas a escribir tus textos o a armarte un embudo desde cero, eso es un proyecto aparte y te lo cotizo antes de empezar. Nunca hay un cargo que no hayas aprobado.

    Porque te saldría cobrando de más. Si mi tiempo estuviera dentro del precio mensual, todos pagarían por él —también los que nunca me llaman. Prefiero un plan barato para todos y que mi tiempo lo pagues los meses que de verdad lo uses.

    Sin compromiso

    ¿Prefieres conocerme antes de pagarme algo?

    Veinte minutos, te enseño el sistema por dentro y te digo de frente si te conviene. Si la respuesta es no, te lo digo.