Tus contactos, en un solo lugar
Cada persona que te escribe queda registrada con su historial completo: de dónde llegó, qué le dijiste y en qué punto se quedó.
Se exporta cuando quieras
No es una plantilla que tengas que rellenar ni un curso de cómo armarlo. Es tu negocio ya montado: contactos, páginas, cobros, mensajes y seguimientos conectados entre sí, funcionando desde la primera hora.
Cada una de estas normalmente se contrata por separado, con su propio precio y su propia contraseña. Aquí vienen juntas y ya conectadas entre sí.
Tus contactos, en un solo lugar
Cada persona que te escribe queda registrada con su historial completo: de dónde llegó, qué le dijiste y en qué punto se quedó.
Se exporta cuando quieras
Cinco embudos armados
Diagnóstico, programa, taller, lista de espera y reactivación. Cambias los textos y las fotos; la mecánica ya está probada.
Listos para publicar
WhatsApp, Instagram y Facebook
Los tres llegan a la misma bandeja, junto con el correo y los mensajes de tus páginas. Contestas desde un solo sitio.
Incluido, sin costo aparte
Tu calendario y tus sesiones
La gente agenda sola en tus horarios reales. Recordatorios automáticos por WhatsApp y correo para que no te dejen plantado.
Se sincroniza con tu calendario
Cobros en línea
Tarjeta, mensualidades y pagos en partes. El dinero cae directo a tu cuenta bancaria, no pasa por la mía.
Tu pasarela, tu dinero
Tus cursos y tu membresía
Subes tus videos y tus materiales; el acceso se da y se quita solo según quién pagó y quién no.
Sin plataforma extra
Doce automatizaciones base
El seguimiento que casi nadie alcanza a hacer a mano: contestar al instante, recordar la cita, insistir al que no abrió, recuperar al que se cayó.
Vienen hechas y mantenidas
Tu propio programa de referidos
Tus alumnos pueden recomendarte y cobrar comisión. El registro y el pago los lleva el sistema.
Se activa cuando lo quieras
Elige la parte que te interese y mira qué encontrarías al entrar.
Una conversación, no seis aplicaciones.
Cuando alguien te escribe por Instagram y tres días después te manda un WhatsApp, es la misma persona y la ves como una sola conversación. Con todo lo que ya habías hablado, delante de ti.

Cinco caminos ya trazados.
No empiezas de una página en blanco. Abres el embudo que corresponde a lo que quieres vender, cambias los textos por los tuyos y lo publicas. La estructura —qué se pide, en qué orden y qué pasa después— ya está resuelta.

Se agendan solos y llegan.
Tú marcas tus horarios y el sistema hace el resto: muestra lo que está libre, confirma, recuerda y avisa si alguien cancela. La mayoría de las ausencias se evitan con un recordatorio a tiempo por WhatsApp.

Tu contenido, con puerta propia.
Subes tus videos, tus documentos y tus ejercicios. Quien paga entra; quien deja de pagar deja de entrar, sin que tengas que estar pendiente. Y la comunidad de tus alumnos vive en el mismo lugar que el curso.

Cobras tú, no yo.
Conectas tu propia pasarela de pago y el dinero llega directo a tu banco. Yo no toco tus cobros ni me llevo un porcentaje de lo que vendes: mi único ingreso tuyo es el plan mensual.

Esta es la parte que hace la diferencia entre un sistema que funciona y uno que dejó de funcionar hace tres meses sin que nadie se diera cuenta.
Que tus correos lleguen
La configuración técnica que decide si tu correo cae en la bandeja o en la carpeta de basura. Se revisa y se corrige sin que te enteres.
Que WhatsApp no te bloquee
Reglas de uso, ritmo de envío y buenas prácticas para que tu número siga vivo. Es la falla más cara y la más fácil de evitar.
Que los cambios no te rompan nada
Cuando la plataforma o las redes cambian algo, lo arreglo una vez para todos. Tú te enteras porque siguió funcionando.
Que haya copia de seguridad
Tu configuración está respaldada. Si algo se rompe, se repone; no se reconstruye desde cero.
$197 al mes, o $1,970 al año con dos meses de regalo. Sin niveles y sin extras escondidos.